|
Temas
Archivos
Enlaces
Otros zumos de la peña
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2005.
07/03/2005
Naranja exprimida Ante todo saludo a todo aquel que este leyendo estas líneas. Voy a plantear algunas preguntas: ¿Qué nos empuja a cada uno de nosotros ser como somos? ¿Qué me empuja a mi a preguntármelo? ¿Soy alguien extraño por preguntarme cosas que creo que nadie se pregunta? ¿Qué me empuja a escribir mis rarezas para que las pueda leer quien quiera? ¿Qué te empuja a ti a estar leyendo esto? Yo creo que la razón se puede explicar a través de las naranjas y sus zumos. Nosotros, igual que las naranjas, estamos formados por la pulpa que nos protege y a la vez nos limita, su jugo, que es lo que nos forma realmente y sus pepitas, trocitos de algo que no nos deja ser nosotros mismos. Cuando exprimimos la naranja nos estamos liberando de nuestra cáscara para ser nosotros mismos, puros, sin forma. Nada de continente, solo contenido. Solo la esencia para ser directamente bebidos por quien quiera bebernos. Nos volvemos dulces y ácidos a la vez. Al empezar a escribir en este blog lo que quiero es exprimirme, dejar de estar contenido en una cáscara. Despojarme de la piel que me contiene no tanto para vosotros como para mi mismo. Descubrir mis pepitas y dejar constancia de ellas. Ser más yo al fin y al cabo. Si es que yo soy yo o puedo ser más yo de lo que ahora soy, eso ya vendrá... Página en blanco A veces me siento lo suficientemente fuerte como para coger las riendas de mi creatividad y ponerme a escribir. Me levanto del sofá. Corro por el pasillo antes de perder la fuerza y mientras tanto pienso en lo magnífica que va a ser mi obra, el reconocimiento y prestigio que va a tener y, en definitiva, lo bueno que va a ser el escrito que en breve haré. Busco un papel en blanco y un boli con la desesperación del drogodependiente que busca su droga. Sufro mi particular síndrome de abstinencia. Encuentro el maldito papel y el maldito boli. Corro de nuevo por el pasillo hasta la mesa del salón. Esta vez con la sensación de que he tardado demasiado en coger el papel y de que la chispa de creatividad se ha esfumado como se esfuma el agua entre las palmas de la mano. Con la sensación del músico sordo que se dispone a interpretar una melodía que sabe que nunca sabrá como suena. Me siento. Me acomodo, crujiendo todo los dedos de mis manos uno a uno como advirtiéndoles de que de ellos dependo. Coloco el folio ante mi y cojo el bolígrafo. Un segundo, dos segundos, tres segundos....ninguna idea....diez segundos....nada. Decido que necesito un cigarro. Me levanto y me dirijo a la chaqueta colgada del perchero. Del bolsillo interior saco el paquete de tabaco y en el lateral busco el mechero. Mierda, no está...me dirijo a la cocina y cojo las cerillas. Vuelvo a la mesa. Me siento, enciendo la cerilla, enciendo el cigarro y le doy una profunda calada. La bocanada de humo es inmensa y el hilo de humo que sale del cigarro hipnotiza, mientras la página sigue en blanco. Cuando le doy la segunda calada al cigarro miro hacia abajo; y al ver el folio me doy cuenta de que me estoy enfrentando a un mundo. Mejor dicho, a muchos mundos, o mejor dicho a todos los mundos posibles en mi mente. No es una hoja en blanco. Soy yo mismo el que está ahí indeciso como siempre. Hay infinitas palabras esperando a ser entrelazadas para formar las trenzas que yo quiera que formen. Simplemente no se muestran porque no las cojo. Me doy cuenta de que siempre me he dedicado a pensar en los mejores cestos de mimbre en vez de encontrar los hilachos de mimbre mas pequeños para ir tejiendo poco a poco. Apago el cigarro. Cojo otra vez el bolígrafo y escribo la primera palabra... mi página ya no está en blanco.
08/03/2005
Dos palabras y dormías Ayer, mientras dormías, pasé mucho rato mirándote. Recorría cada milímetro de tu cara con los ojos y cuando acababa volvía a empezar, sin cansarme, sin parar. Las dos horas que pasaron así, sin que pasara nada, me parecieron diez minutos. Podría haber estado así toda la noche y todavía hubiera descubierto cosas nuevas. Se te veía tan plácidamente dormida... A ratos se notaba que estabas soñando, movías la cabeza y un poco la boca como si estuvieras a punto de decir algo. Hubiera dado mi vida por saber qué era lo que ibas a decir. Quiero creer que eran las dos palabras que siempre te he soñado decir, las dos palabras que me nublan la vista cada vez que pienso en ellas. Despertaste un poco. Me dijiste que tenías frío y te puse la manta. Todo ese rato quise tumbarme a tu lado, abrazarte para darte calor y notar tu respiración en mi pecho hasta quedarme yo también dormido. Pero el caso es que no me atreví a hacerlo. Te hubiera llevado demasiadas complicaciones y a mi superar demasiados miedos. Después despertaste del todo y me viste mal. Me preguntaste por qué y mi boca solo te supo responder con un silencio a la vez que mis ojos y mi garganta luchaban por hacerse entender aunque en ningún momento supierion cómo. Ahí se esfumó toda la magia y fue reemplazada por una enorme presion sobre mi pecho y mi estómago. Fue reemplazada también por sonrisas falsas y comentarios estúpidos buscando cualquier atisbo lejano de sonrisa en tu cara. Necesitaba verte así. Necesitaba perderme en aquella boca que enseñaba esos preciosos dientes sin reserba alguna. No me podía permitir estar desnudo en ese momento. Así, sin más, dejé que salieras por la puerta. Dejé, al fin y al cabo, que salieras de mi vida. Desde entonces sigo sentado al otro lado de la puerta esperando a que vengas a buscar las dos palabras que te dejaste.
09/03/2005
clases de guitarra y líos mentales A veces la sinceridad puede llegar a ofender, a cambiar las cosas, a crear malos rollos. Espero que después de este post esto no ocurra por que me voy a arriesgar a ser sincero. Eso sí, te ruego que, si por lo que sea te cabreas al empezar a leerlo, lo acabes por favor. Te conocí cuando, después de mucho tiempo, volví al bar de siempre. Tu servías y cantabas fito porque te gustaba cantar fito. Yo bebía con un colega y cantaba fito porque veía que te gustaba cantar fito. Quería que me oyeras y no me oías. Así que me puse a intentar llamar la atención de la única manera que sé llamar la atención. Me puse a simular que tocaba la batería de ese tema, es raro pero yo soy así. Me echaste un par de miradas y me di por satisfecho mientras le iba diciendo a mi amigo: Joder tio, ¡¡esa camarera es preciosa!! (comentario que estoy seguro que habrán dicho mil veces de ti en ese mismo bar y en muchos otros, pero ese es otro tema). Nos fuimos del bar y a la salida me cagué en todos mis muertos por no haber dejado nada de propina...Desde ese día estuve unas semanas buscando cualquier excusa para volver al bar aunque sin éxito hasta que un día, por fin, volví allí con mi hermana. La escena se repitió: misma canción y tu canctabas, misma canción y yo cantaba...esta vez sí que me oíste. El problema fue cuando te acercaste y me dijiste que te gustaba como cantaba. Toda la seguridad que intenté acumular esos días se desmorono tal y como pronunciaste la primera palabra. Me quedé embobado mirando esos ojos bonitos que tienes. Solo supe quedarme con cara de tonto y decirte que tenía un grupo y no se qué chorradas mas...en definitiva, nada que diera pie a más conversación. Te volviste y, como es natural ya que estabas trabajando, te pusiste a servir a unos clientes que acababan de llegar. Pensé que debían estar muertos y menté a toda su familia en silencio. Cuando mi hermana se cansó de estar en el bar nos fuimos.Salí de allí blanco pero contento...después de todo había conseguido hablar contigo. Otra vez, me acordé de que no había dejado nada de propina, ¡mierda!. A la tercera va la vencida y a la tercera me lo tengo que montar de alguna manera para quedar con ella, pensaba los días siguientes. Efectivamente volví unos días mas tarde, esta vez con mi hermana y una muy buena amiga del curro. Después de estar pinchando un rato al propietario del bar, me dijo que la camarera en cuestión, es decir tú, tenía una guitarra pero que no sabía tocarla y quería un profesor. No cabía en mi de felicidad a la vez que de nervios... Te imaginaba con una guitarra entre los brazos y a mi sentado muy cerquita tuyo cogiéndote de la mano para enseñarte a hacer tu primer acorde. ¡Te iba a desvirgar musicalmente hablando! Me acerqué a la barra. Me armé los pulmones de valor y me propuse como profesor, siempre mirándote a los ojos a ver si los tuyos me decían algo..."Tengo el radar desafinado" pensé para mi, no vi nada en ellos. Aceptaste, buf, demasiado para mi... Fase 1: enagenación mental Yo era feliz pensando que el hecho de que aceptaras mi propuesta de darte clases significaba muchas cosas más. Desde un polvo hasta el ser la madre de mis hijos, qué se yo... mi capacidad para fantasear siempre ha sido bastante grande. Me desanimé un poco al ver que costaba tanto quedar contigo para darte una clase. De todas formas insistí y obtuve mi primera clase como profesor de guitarra. Lo tenía todo pensado calculado y estudiado. La primera clase tantearía el terreno pero no haría nada más. Lento pero seguro, a la par que elegante. Suponía que en la segunda o tercera clase entraría a matar. Aunque hubiera la guitarra de por medio daba igual, la iba a romper si hacía falta para besarte. Llegó la primera clase, como siempre me rajé y me sorprendiste. Para mi, pasaste de ser una camarera enrollada y guapísima a ser una tía con inquietudes literarias y mas guapísima todavía. Me encantó y descolocó muchísimo. La segunda y tercera clase te fui conociendo más y a medida que me explicabas más de ti menos convencido estaba de que quisieras estar conmigo. Pero yo seguía ahí, enajenado y embobado por esos ojos oscuros y profundos. Fase 2: bienvenido a la tierra Todo iba despacio pero todavía me quedaban esperanzas. Seguía habiendo buen rollo y me resignaba a creer que no querías nada conmigo. Conseguí tu mail y hablando contigo en el messenger iba conociendo más y más tu lokura. Me atrapabas con cada frase. Una noche que no tenía pensado hacer nada me propusiste ir a tomar algo por la noche. Dada mi fértil imaginación pensaba que lo de la copa era un pretexto y a la vez un preámbulo de lo que tenía que venir después (los tíos somos así de simples). Pensaba eso incluso cuando me dijiste que vendrías con tu amiga, me engañaba creyendo que era un arma de defensa. Que la amiga era una excusa para salvarte las espaldas de tus propios miedos. Pensaba que quizas no existía tal amiga. Mi sorpresa fue cuando llegué al sitio donde nos habíamos citado y comrpobé que lo de la amiga era real, y no solo era real sino que hablábais entre vostras, os reíais entre vosotras y yo estaba ahí sin saber qué decir, yo no pintaba nada y eso no pintaba nada bien. Pero yo me seguía engañando. Otra noche me invitaste a regañadientes a ver una película en tu casa. Volví a caer en mi paranoia. Tu amiga estaba otra vez allí, lo siento por lau pero esos días la odiaba. Supongo que también la odiaba porque creía que ella me veía más el plumero ;) En fin, que vimos la MIERDA de película que llevé y estuvimos hablando toda la noche. Allí me di cuenta de que no te gustaba pero lo más importante para los dos es que me di cuenta de que ni me gustabas realmente ni me convenías, lo siento es así. Demasiados problemas para mi corazón novato. Eso sí cada vez más me parecías una tía de puta madre. Salí de allí con una extraña mezcla de decepción por haber perdido una posible relación pero muy contento (y no sabes cuanto) por haber conocido a la verdadera tú. Fase 3: amics per sempre lailolailolailolaaaaaaaaaai Na, que desde entonces...ya te lo he dicho muchas veces, me alegras el día cada vez que te veo en el messenger o quedamos. Que creo que eres una tía cojonuda. Que me gusta tu punto de lokura. Que me gusta como escribes. Que me gusta como tratas a los colegas (me incluyo). Que me has entrado muy dentro. Supongo que me sigues gustando, de otra manera claro. Que te quiero mucho y que espero que sigamos siendo colegas mucho mucho mucho tiempo. Un besazo asíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii de grande se merece la loka más cuerda de todas las que he conocido. :* Pd: Espero que encuentres al acróbata que sepa caminar por tu corazón equilibrista de una vez por todas. Mientrastanto estaré ahí por si hay que hacer de red pa que la caída sea lo menos dura posible. Pd2: No se bailar salsa!!! tampoco lo pretendo!!!! no más mojito por favooooor!!!! jajajajajajajajjajajajajajajajajajajjaja
10/03/2005
Don Quijote de la Banda En algún lugar del Vallès de cuyo nombre no quiero acordarme se encuentra un auténtico Don Quijote del siglo XXI. ¿Cómo se entiende que exista alguien que pueda creer que se asemeja a este caballero andante curtido en mil batallas imaginarias? Nadie lo sabe, ni él mismo es consciente de ello. A la vista de los demás es un hombre, a veces cabizbajo, a veces sarcástico, un tanto rutinario...incluso, en algunos momentos, él mismo lo ha llegado a creer. Nadie como yo le conoce realmente. Es alguien extremadamente tenaz, valeroso y aguerrido. Simplemente nunca ha tenido la oportunidad de demostrarlo. Le toman por loco cuando dice que es el cantante de la banda de funk con más groove a este lado del reino de las españas. Le toman por loco por pensar que algún día muchísimas gentes cantarán y bailarán las canciones que escribió una mañana cualquiera en el retrete mientras hacía sus necesidades menos honrosas. Le toman por loco en definitiva por tener una ilusión, una esperanza, algo a lo que agarrarse para no caer al suelo en este mundo desquiciado en el que no hay tiempo para soñar. Es cierto que de momento todo esto solo existe en su cabeza. Lo que no saben los necios que le toman por loco es que el primer paso para ser algo no es quererlo sino creerlo. Si uno no quiere sino que cree ya no se le puede arrebatar su sueño porque en lo más íntimo de su ser ya se ve cumplido, y con eso ya basta. Tiempo al tiempo...
11/03/2005
encefalograma plano Pos na, que hoy estoy estéril de ideas...pero como no puedo dejar de escribir algo cada dían en mi blog...estas dos lineas son para todos vosotros!!! va por uhtedeh!!!!: 1 ------------------------------------------------------------------------- 2 -------------------------------------------------------------------------
14/03/2005
Una noche de invierno Camino por la calle, tranquilo, a lo mío. Me meto en el bar de siempre, he quedado con toda la troupe. Veo que todavía no han llegado. Me doy una vuelta por el local buscando una mesa vacía en la que esperar pacientemente. Encuentro una en un rincón y dejo las cosas. Voy a pedirme el primer cubata. Me siento. Enciendo un cigarro y espero. Mientras espero se van sucediendo las personas que me preguntan si las sillas que tengo a mi al rededor están ocupadas. Les pongo cara de circunstancias y asiento. - ¿Todas?- me pregunta cada uno/a. Empiezo a creer que, no se por qué extraña razón, la imagen de verme a mi sentado en una mesa de un bar sólo, fumando y bebiendo una copa es algo normal, algo lógico. Me veo como el típico cuarentón divorciao que es carne de barra de bar. Las arrugas en mi frente se empizan a apreciar cada vez con más claridad. Espero y sigo fumando preguntándome dónde coño están, qué coño hago sentado sólo en una mesa y jurándome que es la última vez que seré puntual. Llega el primero: - ¡Joder!, ¿sí que llegas pronto, no? ¿Hace cuánto que has llegado? Prefiero no contestar, le señalo lo que me he bebido de cubata para darle a entender que llevo aproximadamente una media hora sentado. El alcohol empieza a afectarme y el cabreo se va viendo substituido por una extraña y lejana sensación de euforia. En dos minutos llegan unos cuantos más (nunca he entendido el extraño fenómeno por el que si eres puntual la gente llega tarde. Pero eso sí, en cuanto llega uno, a los dos minutos empiezan a llegar los demás. Como si lo hubieran pactado previamente). Empiezan a hablar de temas varios: cotilleos, tías, música, promos y más temas....les oigo de lejos. Como cuando estaba en la calle, sigo a lo mío. Pienso en que he dejado en casa una conversación pendiente con una amiga que no esta pasando un buen momento por estar sentado en un bar en el que sigo sólo. Llegan ellas, han llegado juntas. El alcohol me está empezando a invadir y, por fin, empiezo a socializarme un poco. Risas, comentarios vacíos. Más risas, miradas cómplices y puñales sarcásticos e irónicos van sobrevolando la mesa entre botellas ya vacías. Llega el momento de irnos, la camarera nos está echando escoba en mano y estamos, un fin de semana más, decidiendo quien va a la discoteca de siempre y quien se quiere ir a dormir. Esta vez yo soy de los que van a seguir la noche hasta perderla de vista. Quiero animar a la amiga que dejé pendiente en casa y me dijo antes que iba a ir también a la discoteca. Llegamos a la discoteca. Sé que he llegado bastante tarde y tengo la sensación de haberle fallado. Después de dar unas cuantas vueltas por la sala me doy cuenta de que ya no está y vuelvo a tener la sensación de que le he fallado. Engaño mi conciencia con otra copa más y dejándome llevar por el ritmo y el vaivén de la música y la gente. Esta noche no me apetece ligar, como muchas otras noches últimamente. Sólo estar conmigo mismo y dejar que acabe saliendo el sol para volver a mi madriguera. Mañana será otro día y espero yo también ser otro...
15/03/2005
Chispa ¿No os ha pasado nunca que estais haciendo cualquier cosa, lo que sea y de golpe os acordais, sin motivo alguno , de una persona que puede que haga muchísimo que no la veis, que en estos momentos está fuera de vuestras vidas? A mi me pasa a menudo. Depende del momento, la llamo al instante o lo dejo pasar y eso me parece curioso. Todo depende de un instante, de un impulso...como si hubiera una chispa que cuando se enciende hace que el recuerdo de esa persona sea tan fuerte que necesites verla en ese mismo instante. ¿Cuándo y por qué surge esa chispa? No lo sé... ¿Retroceder en el tiempo para corregir errores y retomar otras ramas de las bifurcaciones en el camino? puede que sí...¿Simple añoranza? Quizás... El caso es que la mayoría de estas veces en que ha surgido el chispazo y he acabado reencontrándome con las personas que necesitaba ver , por algún motivo extraño, el contacto con ellas siempre ha sido frío y decepcionante...normalmente las conversaciones han parecido concursos para ver quien había hecho más cosas, a ver quien había tenido más relaciones, a quién le habían ido mejor en los estudios...en definitiva competiciones que creo que se dan cuando no existe una amistad real. Más que de amistad, siempre se ha tratado de ribales que se han estado midiendo contínuamente y nunca se habían apercibido de ello hasta que ha pasado el tiempo y lo han visto con la distancia necesaria. "Cita" tras "cita" he acabado desengañado de este tipo de encuentros y he acabado siendo reacio a tenerlos. Prefiero guardar el recuerdo que tenía de esas personas en su contexto y su momento. El otro día, en cambio, re-conocí a una persona que me sorprendió en este aspecto. Después de no haberle contestado algún mensaje por culpa de mi dejadez la encontré en su puesto de trabajo con su sonrisa y sus ojos cálidos de siempre. Quería que se me comiera la tierra, no paraba de pensar en los mensajes que no había contestado...en las veces (que han sido muchas) que se había encendido la chispa y había dejado que se apagase por miedo a la decepción de la que he hablado. Me acerqué y no observé el menor asomo de rencor en sus ojos, cosa que me tranquilizó. Nos hicimos el pequeño resúmen de rigor de nuestras respectivas vidas que todos tenemos preparado por si nos preguntan las dos fatídicas palabras después de tanto tiempo: ¿Que tal? (yo nunca he tenido este resumen bien preparado. Nunca se si darme por contento con un simple "bien, tirando" o extenderme explicando mis problemas, inseguridades y paranoias varias...en fin) Me sorprendió la naturalidad con la que hablábamos los dos y las ganas que teníamos de volver a vernos. Desde ese día nos hemos visto unas cuantas veces más y en ningún momento me ha defraudado. Siempre como antes de separarnos. Supongo que es en estas situaciones cuando diferencias con quien tienes una buena amistad de la persona con la que simplemente eres un compañero de circunstancias pasajeras...
16/03/2005
Amor en plural ¿Quién fue el estúpido que dijo que el corazón de una persona solo puede ser de otra persona? ¿Por qué no de varias? ¿Por qué no de todas? Cuando te mire a los ojos y le vea a él pensaré qe me quieres porque así me lo demuestras. Cuando tus besos me sepan a él seguiré pensando que me quieres porque así me lo demuestras. Nunca me defraudarás porque no estás obligada a nada. Nunca me defraudarás porque no espero nada. Solo creo en el amor que siento. Solo creo en el amor que sé que sientes. El amor no es cosa de dos, siempre de uno más uno. Una persona que quiere, otra que se deja querer y al revés. En algunos momentos la una encuentra a otra. La otra, a su vez, a otra más... Y, así, el círculo parece no cerrarse. Pero da igual. Si la una quiere y la otra también, se vuelven a cruzar cuando lo desean. Siempre uno más uno que no son dos. ¿Quién fue el estúpido que dijo que el corazón de una persona solo puede ser de otra persona? ¿Por qué no de varias? ¿Por qué no de todas?
18/03/2005
Dos Si yo me encuentro bien Si tú también Si no hay nada alrededor Si no hay nada mejor ¿Por qué intentar disimular? Si no hay nada que ocultar Donde hay dos sobra lo demás No puedo parar No puede esperar Hay que cogerlo y dejar de pensarlo Subirse o bajarse y dejar de esperarlo No sé qué es lo que hiciste ayer Tal vez no lo quiera saber Quizás no necesito más Ya estoy donde quiero estar ¿A mi qué más me da si les parece bien? ¿Y qué más nos da? Siempre hay quien piensa que está mal Me da absolutamente igual Ya está, ya está otra vez aquí Ya llegó, ya llegó Y viene a por mi Ya está, ya está Lo veo venir Esta vez no me voy a mover de aquí Ya está, ya está Tenemos que crecer para que nos salga bien Aunque nos pueda hundir nos puede hacer flotar No hay nada que temer No hay nada que perder No hay nada peor que lo que pudo ser y nunca fue Actuar de forma natural Saber dejarse llevar Habla claro y no mentir No se qué puede salir mal ¿A mi qué más me da si les parece bien? ¿Y qué más nos da? Siempre hay quien piensa que está mal Nos da absolutamente igual Ya está, ya está otra vez aquí Ya llegó, ya llegó Y viene a por ti Ya está, ya está Lo ves venir Esta vez no te vas a mover de aquí Ya está, ya está Quiero ser el afortunao que ha estao a tu lao cuando más lo has necesitao Es parte de ti es parte de mi lo hicimos los dos y lo vamos a compartir Estoy a quí para mal o para bien Confía en mi yo confiaré también Quiero ser el afortunao que esté a tu lao Yo ya lo he pensado bien Yo ya lo he pensado bien Porque iba por el mundo andando sin rumbo Iba dando tumbos, contando los segundos Hoy camino bajo el sol, sé dónde estoy Cada paso que doy me acerca a donde voy Iba por el mundo andando sin rumbo Iba dando tumbos contando los segundos Y hoy camino bajo el sol, sé dónde estoy ¡Cada paso que doy me enseña a ser quien soy! (super skunk) Sentada del revésHe estado hablando con el reflejo de mi espejo Está cansado de verte así de lejos Dicen mis sábanas que quieren, que quieren conocerte Si es jugando con... contigo les encántaría deshacerse
Y las horas no pasan en balde Esto se enfría, yo no sabía No quería enfrentarte Si me das algo de margen Yo tan solo quiero enseñarte que no vale la pena pasar una pena Si a penas te dieron tiempo
Tiempo de sonre... tiempo de sonreir Tiempo de sonre... tiempo de sonreir
Me preparo para hablarte sin ningún reparo pero entonces apraeces y solo soy capaz de decir memeces como siempre, me quedo a un lado simplemente bloqueado pero no desconecto y ya solo... ya solo te miro y..
te miro y siempre te veo sentada del revés te miro y pienso en lo que no hice aquel amanecer
(esta es mía :p )
21/03/2005
Platón y su tren matutino Me hundo en las profundidades pélvicas de una mujer de quien no puedo distinguir el rostro. Su dulce quejido se transforma paulatinamente en un sonido horrible, constante y repetitivio. Ya no parece el gemido de la mujer que me estaba haciendo pasar una de las noches más memorables de mi vida. Más bien diría que parece...parece...¡Mierda! ¡El maldito despertador! Lo apago como quien apaga un cigarro que le acaba de quemar los labios, con rabia. Miro la hora queriendo pensar que nos son las seis y cuarto de la mañana pero nada. Cada mañana, cuando me levanto, es la misma hora y por más que me concentro en que eso cambie (dicen que querer es poder) no consigo ningún resultado. A partir de ese mismo instante empieza mi carrera para coger el metro. Me levanto, me desperezo y voy corriendo dando saltos en calzoncillos por toda la casa hasta la ducha, tirito de frío. - Sí, ya lo sé, me tengo que comprar un albornoz y unas zapatillas de una vez- me repito cada mañana. Enciendo el calefactor del lavabo, la sensació de frío no desparece. Estornudo tras estornudo, abro el grifo de la ducha. Espero a que se caliente mínimamente el agua y me ducho entre legaña y legaña, entre bostezo y bostezo y entre estornudo y estornudo. Me seco, me afeito y me visto dentro del baño ahora que ya está caliente. Son las 6:35. Me quedan diez minutos para ir a coger el metro. A buen paso puedo estar allí perfectamente en tres. Cojo la chaqueta del perchero, me cuelgo la bolsa en el hombro contrario. Controlo que todo esté en su sitio mientras voy apagando las luces de la casa. Repaso mentalmente y me voy palpando: llaves, en su sitio. Móvil, tambien. Tabaco...gafas...diskman..Sí, todo en su sitio. Cierro la puerta de casa. Cuatro vueltas a la cerradura de arriba, una a la de en medio y otra a la de abajo. Son las 6:38.Bajo las escaleras ágilmente, me doy cuenta en ese momento cada mañana de que actuo como un autómata. Para no pensar demasiado en ello me enchufo el diskman cualquier cosa animada que me mantenga más o menos despierto (desde jamiroquai a dream theatre pasando por superskunk, faith no more o m-clan). Salgo por la puerta del portal. Noto el intenso y húmedo frío de barcelona en la cara. Camino rápido, mirando al suelo. A esas horas no hay demasiadas cosas que mirar, y ya me las sé de memoria. El camión de la basura que hace su patrulla matutina, el quiosquero que tiene la persiana entreabierta y las luces encendidas, está montando la parada. El resto de la calle está desierta y lo único que percibo es mi música, el tono naranja de la luz eléctrica de la calle, el curioso y repetitivo dibujo de la acera y el frío gélido que golpea mi cara y mis achinados y todavía inflados ojos. Bajo por la boca del metro, me invade la bocanada de aire caliente del subsuelo. Siempre me sugiere algo pero nunca tengo tiempo de pensar en qué. Hoy no me puedo colar, está la revisora con dos seguratas mirando. Miro la hora: 6:41. Decido esperar a ver si se van para poder colarme, después de todo todavía me quedan cuatro minutos. Pasan dos minutos, parece que hoy no tienen muchas ganas de trabajar. Se van. Supongo que hoy me hacen la vista gorda, al fin y al cabo nos conocemos. Creo que siempre hemos mantenido unos diálogos con la mirada bastante extensos para tratarse de diálogos de un par de minutos. Algunos día les convenzo y se van y otros días me convencen ellos a mi y paso la tarjeta por el lector. 6:44. Bajo las escaleras hasta el andén, está llegando el metro en ese mismo instante. Entro. Hoy no me pdoré sentar, ya hay gente que, como yo, va a trabajar a estas horas. Cada uno con su pequeña historia y su particular mundo. Todos juntos en unos veinte metros cuadrados. Sin embargo, nadie dice nada. Todos miramos al suelo. Logro distinguir el pitido que anuncia la siguiente estación de entre la música de mis auriculares. Paramos. De entre toda la gente que ha subido hay una chica. Es preciosa, me extraña que sea la primera vez que la veo. Hay unos cuantos que somos ya habituales y más o menos nos conocemos. Me gusta su manera de coger el asidero. Es elegante. Es morena con el pelo largo. Una trenza de hilos de muchos colores le llega hasta la cintura. Aunque se ha puesto de espaldas he podido distinguir unos ojos negros preciosos que resaltaban todavía mas su piel morena. He podido distinguir que lleva una carpeta de la universidad en las manos. -Iremos juntos todo el trayecto- Pienso para mi contento. Su abrigo no me deja distinquir en cambio su figura. La verdad es que promete. Desde ese instante clabo mi mirada en su nuca a ver si por casualidad se gira. En un momento dado del trayecto lo consigo, se gira y me ve. Cruzamos la miradas por un instante. Necesito que las crucemos otra vez así que la sigo mirando sin disimulo alguno. Me vuelve a mirar, sonrío. Agacha los ojos. Sigo mirando, me vuelve a mirar, sonrío. Me sonríe. Intento reaccionar como sea para no quedarme con la cara de tonto que seguro le estoy enseñando. Se me ocurre darle los buenos días con la cabeza. No me los devuelve. El corazón se me va a salir del pecho. Me da la sensación de que todo el vagón late y me pongo rojo. Llegamos a la estación. Voy detrás de ella y para mi delirio compruebo que va a coger los ferrocarriles como yo. Tengo que hacer algo. Esto no se puede quedar aquí. Me ha sonreído. Eso significa que le gusto. No lo sé, quizás solo significa que le ha gustado que la sonría, siempre está bien que te sonrían. Quizás no significa nada, quizás me lo he imaginado. Seguro que si le digo algo piensa que soy un baboso. No, claro, depende de lo que le diga. ¿Qué le digo? vamos piensa... Me agobia la música. Bajo el volúmen. 7:12. Llegamos al andén del ferrocarril. Quedan tres minutos para que pase el tren. Me pongo al lado suyo. Esta vez sin mirarla. A ver si al final va a pensar que soy un salido. Me recrimino el no tener más autoestima, más morro en definitiva. Llega el trén. Entramos por la misma puerta. Veo que se encamina a un asiento y que hay un al lado que está vacío. Voy casi a zancadas hasta allí. Me quito la chaqueta, desconecto el diskman. Me siento, saco un libro. Hago ver que leo aunque en realidad estoy totalmente pendiente de cada uno de sus movimientos. A ratos juega con su trenza multicolor, a ratos con su pelo. Todo esto mientras hojea unos apuntes. Veo que son de algo relacionado con biología. Hmm una bióloga...me gusta. Coge el móvil y llama a alguien, no se a quien puede llamar a estas horas. ¡Me encanta su voz! Es dulce pero no empalagosa. Suave, tranquila. Nada estridente. Definitivamente me gusta. La oigo hablar bastante rato. Habla en castellano. No es de aquí. Me entero de que ha venido a estudiar hace muy poco y está buscando piso. Pienso en que yo tengo piso. Pienso en que tengo una habitación libre. Necesito romper el hielo de alguna manera y creo que sería una buena forma. Espero muy impacientemente a que acabe su conversación telefónica, se alarga demasiado. diez minutos y sigue hablando. Me imagino que debe tener dinero si cada una de sus llamadas es así. Me entero de que es valenciana. Nunca he conocido a nadie valenciano. Tengo curiosidad. Sigo esperando y me fijo a través de las ventanas en que por fin se está haciendo de día. Odio levantarme cuando aún es de noche y llevo haciendolo los últimos dos años. Por fin cuelga el teléfono. Nervios, pálpitos. Ha llegado el momento de romper el suelo. Estamos llegando a Sant Cugat. Solo faltan 3 paradas más, es decir unos doce minutos. Lo tengo que hacer ya pero no me atrevo. Cuando giro mi cabeza hacia ella y me dispongo a escupir mi propuesta empieza a hablarme ella. Me descoloca. No entraba en mis planes. Me dice que le gusta la zona que ve por la ventana y me pregunta si como están los precios por aquí. Lo único que se me ocurre responder, siempre con cara de tonto, es que mis padres viven allí y que es bastante caro. Joder, ya he vuelto a quedar como un pijo de mierda de Sant Cugat. Parece que se da por satisfecha con mi respuesta y gira la cabeza hacia la ventana. Ya no existo para ella. Decido que no se puede quedar así. Le digo que no pude evitar escuchar su conversació telefónica y que estaba pensando que yo tengo una habitación libre en casa, que necesito pagar el alquiler. Me pregunta donde esta. Le intento explicar más o menos la zona en la que está y me contesta que buscaba preferentemente algo por el centro. El resto de la conversación sinceramente no lo recuerdo. Solo recuerdo sus ojos y sus preciosos labios sonrientes. 7:45. Llegamos a la estación de la universidad. Bajamos los dos. Querría invitarla a un café pero tengo que ir a trabajar. Nos despedimos. Ella con un encantada y yo con un hasta la vista lo más sugerente que puedo. Quiero pedirle su número de teléfono. Como siempre no me atrevo. 7:50. Ando deprisa pensando en su preciosa cara, su preciosa voz, su pelo negro, su trenza multicolor y repasando mentalmente toda la conversación que ya se me ha olvidado. Sé que seguramente no la volveré a ver. Llego a mi puesto de trabajo. Son las 8:00. Me siento y entono la frase más pronunciada por mi en este ultimo año: ¿Emergencias 112, dígame?
22/03/2005
Día de músico Echo de menos los días de concierto. Días en los que lo único que te preocupa es que todo suene bien. Desde la mesa que golpeas compulsivamente debido a los nervios hasta el equipo de sonido que te ha n proporcionado para el concierto. Te levantas, normalmente con resaca de la noche anterior pero no importa, hoy actuas y te sientes especial. Cabilas toda la mañana cómo será la actuación pero no sacas ninguna imagen clara. Intentas repasar las letras y los trozos que, aunque parezca mentira, todavía no tienes claros. A mediodía llamas y recibes llamadas del resto de integrantes del grupo para ir a comer y ir a buscar los trastos al local de ensayo. Comes. Los nervios no te dejan comer mucho, eso sí, bebes y fumas el doble. Larga sobremesa de risas nerviosas, más copas, más tabaco y algún que otro porro. La hora del concierto se va acercando. A media tarde vas al local donde actuarás. Colocas los instrumentos. Los nervios te hacen estar más torpe y no das una ayudando al batería a colocar los "hierros". Se empiezan las pruebas de sonido. Primero la batería. Cada componente de ésta por separado. Es la parte más aburrida. Consiste en que el batería golpee repetitivamente (tac-tac-tac) la caja, después los timbales, el goliath, el bombo y los platos. Empieza a coger forma la cosa cuando, después de unos diez minutos así, le dejan hacer un solo de prueba. El ritmo ya te empieza a invadir, y aunque no estás actuando el hecho de estar en el escenario y oír el sonido de la batería "arrancando" te hace notar el primer cosquilleo de la noche en el estómago. Ahora pruebas con todos, canción de prueba. Empieza la banda. Empiezas a cantar y normalmente no te oyes a ti mismo. Empieza la pelea de cada uno de los integrantes de la banda con el técnico para poder oírse todos. El técnico suda la gota gorda para hacer que todo suene equilibrado en los monitores. Por fin parece que más o menos lo consigue. Así es como se oíra todo dentro, en el escenario. Fuera dependemos de su criterio totalmente. Esperas que sea un buen técnico, sobretodo esperas que tenga buen gusto a la hora de ecualizar el sonido. Ya has probado, te notas bien la voz y los nervios y la excitación aumentan de nivel. No ves la hora de actuar. Te vas a cenar. De nuevo, sigues sin tener hambre así que comes poco, sigues fumando mucho (llevas ya un paquete y todavía no es de noche) y bebes todavía más. Sales del bar y vuelves al local. Ya queda muy poco para tocar. Estás frenético. Además ya ha empezado a llegar la gente. Evidentemente, a estos niveles, los conoces a casi todos. Eso no sabes si te da tranquilidad o te añade presión pero te da igual, el miedo al ridículo siempre lo tendrás y hay que aprender a convivir con él. Esperas...miras el reloj...todavía queda un rato y sigues esperando...saludas a gente. Cada uno a los que te vas encontrando te ofrece un trago de la copa que acaba de pedirse. No puedes con tanto gas, te repite todo el rato y te ves obligado a rechazar cada una de las ofertas. Como consecuencia te hacen la peor pregunta que te pueden hacer en ese momento: Tío, ¿Estás nervioso?. Por muy amigo que sea le pegarías un puñetazo en la boca en ese momento. Aunque fuera por descargar tensión. Ya queda muy poco. Te reunes con el grupo detrás del escenario. Últimos repasos mentales, consignas y arriba... Ahí llega lo más grande. Estás en el escenario, los colegas se acomodan los respectivos instrumentos y tu vas mirando entre el público, pasando lista, a ver si falta alguien. Parece que ya está todo listo. Las luces se encienden, el batería cuenta: 1,2...1,2,3,4 Y todo empieza. Cierras los ojos. Estás a punto de explotar de la tensión acumulada. Sabes que la irás soltando a medida que cantes y eso te gusta. Empiezas a cantar. Buf, te gusta como suena todo, te gusta ver que el público se lo está pasando bien. Siempre hay un grupito que miran atentos, deben ser de otro grupo y te estarán criticando. Te da igual. En ese momento te sientes lo más importante, no hay nadie de esa sala que no te esté mirando o como mínimo escuchando. Acaba la primera canción, el primer aplauso y con éste el primero de una infinidad de orgasmos que irás "sufriendo" toda la noche. A partir de ahí desaparecen los nervios y simplemente te dedicas a disfrutar. Mientras cantas piensas en la dureza de todos los ensayos hasta llegar ahí. Piensas en el significado de la letra. En la historia que te llevó a escribirla. Realmente no sabes en qué piensas. Solo sientes. Y así hasta que acaba el concierto. No se si he sido capaz de dar una idea aproximada de lo que se siente mientras se actúa pero es que es una sensación demasiado grande como para encerrarla en simples palabras. ¡¡¡Necesito un concierto ya!!!
24/03/2005
Punky porque sí Hoy, al levantarme, me he sentido bien por primera vez en mucho tiempo. Me he levantado con la certeza de que me voy a comer el mundo. No sé si será hoy o mañana o pasado...incluso el otro. Pero me voy a comer el mundo. Sé, también, que me puedo atragantar con él muchas veces. Pero también es cierto que sé que puedo contar con las palmadas en la espalda necesarias por parte vuestra, los colegas, para dejar de toser cuando eso ocurra. Me he dado cuenta de que no hay que mirar los contras antes de hacer las cosas. Esos ya vienen solos, ya te los encuentras por el camino quieras o no. Mirar los contras no te deja ver bien los pros. Prefiero estar algo ciego, actuar y caer a no estar de pie nunca y estar siempre agachado a verlas venir. El que hoy me haya levantado así no se debe al azar, creo ni siquiera es por un cambio hormonal de la primavera. Ayer tuve una cena con la que en los ultimos tiempos se ha convertido en una colega muy importante para mi. Me ha insuflado vida. Me ha hecho abrir los ojos en muchos aspectos. Gracias a sus palabras vitaminadas me ha vuelto una naranja rebosante de rico, dulce y potente zumo para dejar de una vez de ser una naranja seca. Estoy harto de miedos y de pensar constantemente con respecto a todo "no puedo". ¡¡Claro que puedo!! Y si alguien o algo no me deja que se prepare. No haré más caso a los de fuera que al de dentro que soy yo. El pensar en las consecuencias para los demás no hace más que limitarme y el no hacer caso a eso, en cierta medida, creo que es bueno. Si alguien se tiene que enfadar conmigo lo soportaré si tiene razón para hacerlo o me enfadare tanto o más que él si no la tiene. Lo que no puedo hacer es no hacer nada por miedo a la reacción de los demás. Si no me muevo tampoco sabré nunca cual es su reacción. En definitiva, hay que moverse para que las cosas no estén estáticas. Y mi primer paso va a ser este, plasmarlo todo en palabras para poder leer lo que realmente pienso cuando me entren dudas. Podreis decir que mi actitud es un poco egoísta y punky. Sí, ¿y qué? ¿algún problema?
25/03/2005
La rueda que se abre y se cierra Odio citar o parafrasear a alguien. Siempre me ha sonado bastante pedante además de barato: Pero es que en este caso me viene que ni pintado para ilustrar lo que quería decir en Amor en plural. Quiero que leais este fragmento: "Celos. Palabra extraña, sobre todo cuando estás mirando a la masa, cuando ves los apareamientos fortuitos, cuando comprendes que los que ahora van cogidos del brazo lo más probable es que se separen dentro de poco. Me importaba tres cojones cuántos hombres estuvieran enamorados de ella, con tal de que yo formase parte de la rueda. Sentía pena de ese hombre, pena de que fuera víctima de los celos. En mi vida había sentido celos. Quizá nunca hubiera querido suficiente. (...) Tener una mujer, tener cualquier cosa, en realidad , no es nada: la vida con una persona es lo que importa, o la vida con las posesiones. ¿Se puede seguir siempre enamorado de personas o de cosas? Igual había reconocido que aquel hombre estaba enamorado locamente de ella: ¿Qué diferencia podía suponer eso para mi amor? Si una mujer es capaz de inspirar amor a un hombre, debe ser capaz de inspirarlo a otros. Amar o ser amado no es un crimen. Lo verdaderamente criminal es hacer creer a una persona que es la única a la que podrías amar nunca."Sexus de Henry MillerCreo que esto explica bastante bien lo que yo quería decir el otro día. Con esto y un bizcocho me voy a dormir que mañana curro a las 8 Besitos pa to diooooooooos!!!!
27/03/2005
Inestable Hoy estoy cansado, cansado mi cuerpo, cansada mi cabeza, cansadas mis entrañas y cansado mi corazon, cansado de mi mismo. Parece mentira que hace dos días estubiera tan euforico. Definitivamente necesito ayuda, yo no soy así...
29/03/2005
Cánticos de sirena Sueño...sueño con cánticos de sirena que consiguen traspasar la niebla en la que me veo inmerso. Intento buscar el origen de esos cánticos dando golpes al agua con mi remo pero no consigo abanzar hacia ningún lado. Nada se mueve. Lo que daría por poder ver el cielo y la luna llena en esta claustrofóbica noche oscura...Las voces siguen retumbando en mi cabeza. Me desconcierta el no encontrar el origen. ¿Dónde está? ¡No quiero oírla más! ¡No puedo oírla más si no va a aparecer! Me tapo los oídos con las palmas de las manos recostándome en el bote esperando que las voces cesen y que todo pase. Grita mi nombre con voz lasciva y me invitan a su encuentro, pero ¿como quiere que la satisfaga si no sé dónde está? Me levanto con rabia haciendo que el bote zozobre, me tambaleo y estoy a punto de caer mientras grito al cielo: ¡¿Dónde estás?! ¡¿Dónde tengo que ir?! ¡¿Qué tengo que hacer?! En el instante en que mis ojos empiezan a humedecerse por la tensión acumulada veo a escasos metros un cuerpo que emerge y una cola de pez que se sumerge en la negra agua. Los cánticos ahora crecen en intesnidad. Cojo el remo, remo con todas mis fuerzas hasta el punto donde la he visto. Ya no está. No puede ser, estoy seguro de que estaba aquí. La veo unos metros más allá. Esta vez no lo dudo y me zambullo en el agua nadando a todo lo que me permiten mis brazos, piernas y pulmones. Llego. No está. Cojo aire y buceo y buceo a ciegas. No la veo. Me da igual quedarme sin aire. No me la he imaginado, la he visto...y esos cánticos...tiene que existir. Seguiré bajando hasta que la encuentre. Saldré de mi cuerpo si éste se queda sin vida para encontrarla. Necesito saber de quien provenía esa melodía y lo sabré.
|