La astilla que quedó pendiente de un teléfono móvil

Unos dos meses después después me vi en tu coche, en un aparcamiento de collserola totalmente furtivo para nosotros dos. No decíamos nada, eran nuestras almas las que se hablaban, las que se tocaban,las que se besaban. Y justo en ese momento de bendita enagenación mental cometí un error que he tardado mucho tiempo en perdonarme. Sonó mi teléfono. No lo quería escuchar pero el timbre era insistente. Yo lo dejaba sonar pero no se callaba. Lo tenía en el bolsillo del pantalón. Y si hasta ese momento solo nos separaban unos pliegues de ropa que de un momento a otro parecía que fuesen a desaparecer, con ese sonido tan repetitivo como insoportable empezaron a separarnos, por mi parte el miedo y creo que por la tuya un sentimiento de culpabilidad. Tomé la peor decisión. Saqué el teléfono y descolgué. Tal y como esperaba era mi padre preguntando el "oportuno": "¿Dónde estás a estas horas? ¿Piensas venir a cenar?" Le contesté que no tan rápido como pude. Todavía tenía el sabor de tus labios en los míos y necesitaba más pero, al colgar, tu ya no estabas encima mío, estabas seria, estabas con las manos al volante llevándome a casa.
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Ivan -
hatie -
lokura -