Blogia
zumodenaranja

Una noche de invierno

Una noche de invierno Camino por la calle, tranquilo, a lo mío. Me meto en el bar de siempre, he quedado con toda la troupe. Veo que todavía no han llegado. Me doy una vuelta por el local buscando una mesa vacía en la que esperar pacientemente. Encuentro una en un rincón y dejo las cosas. Voy a pedirme el primer cubata. Me siento. Enciendo un cigarro y espero. Mientras espero se van sucediendo las personas que me preguntan si las sillas que tengo a mi al rededor están ocupadas. Les pongo cara de circunstancias y asiento. - ¿Todas?- me pregunta cada uno/a. Empiezo a creer que, no se por qué extraña razón, la imagen de verme a mi sentado en una mesa de un bar sólo, fumando y bebiendo una copa es algo normal, algo lógico. Me veo como el típico cuarentón divorciao que es carne de barra de bar. Las arrugas en mi frente se empizan a apreciar cada vez con más claridad. Espero y sigo fumando preguntándome dónde coño están, qué coño hago sentado sólo en una mesa y jurándome que es la última vez que seré puntual. Llega el primero:

- ¡Joder!, ¿sí que llegas pronto, no? ¿Hace cuánto que has llegado?

Prefiero no contestar, le señalo lo que me he bebido de cubata para darle a entender que llevo aproximadamente una media hora sentado. El alcohol empieza a afectarme y el cabreo se va viendo substituido por una extraña y lejana sensación de euforia. En dos minutos llegan unos cuantos más (nunca he entendido el extraño fenómeno por el que si eres puntual la gente llega tarde. Pero eso sí, en cuanto llega uno, a los dos minutos empiezan a llegar los demás. Como si lo hubieran pactado previamente). Empiezan a hablar de temas varios: cotilleos, tías, música, promos y más temas....les oigo de lejos. Como cuando estaba en la calle, sigo a lo mío. Pienso en que he dejado en casa una conversación pendiente con una amiga que no esta pasando un buen momento por estar sentado en un bar en el que sigo sólo. Llegan ellas, han llegado juntas. El alcohol me está empezando a invadir y, por fin, empiezo a socializarme un poco. Risas, comentarios vacíos. Más risas, miradas cómplices y puñales sarcásticos e irónicos van sobrevolando la mesa entre botellas ya vacías. Llega el momento de irnos, la camarera nos está echando escoba en mano y estamos, un fin de semana más, decidiendo quien va a la discoteca de siempre y quien se quiere ir a dormir. Esta vez yo soy de los que van a seguir la noche hasta perderla de vista. Quiero animar a la amiga que dejé pendiente en casa y me dijo antes que iba a ir también a la discoteca.

Llegamos a la discoteca. Sé que he llegado bastante tarde y tengo la sensación de haberle fallado. Después de dar unas cuantas vueltas por la sala me doy cuenta de que ya no está y vuelvo a tener la sensación de que le he fallado. Engaño mi conciencia con otra copa más y dejándome llevar por el ritmo y el vaivén de la música y la gente. Esta noche no me apetece ligar, como muchas otras noches últimamente. Sólo estar conmigo mismo y dejar que acabe saliendo el sol para volver a mi madriguera. Mañana será otro día y espero yo también ser otro...

4 comentarios

Zumo -

Mi hermana tiene esa máquina!!!! jajajajajajjajajaja

lokura -

Has visto el nuevo sistema de batidora bate todo!!!!! estube por pedirla haber si era capaz de batir el coco y sacar solo lo wueno wueno! jejjejeje y la maquina adelgazante en diez minutos pierdes 900 kalorias imagina en dos o tres horas la jenifer lopez en persona jejejejeje cortina de humo redoble de tambor y ahora essss....

LoKuRa -

Es verdad, cuando uno es puntual la gente llega tarde y al reves... si alguna vez me fallas lo dejare en el olvido porque quizas algun dia pueda fallarte yo... ni siquiera los amigos somos perfectos, y lo asumo.
No me fallaste eh! fui yo la que me falle a mi misma por dejar que las mismas cosas de siempre consigan quitarme por una noche la sonrisa, nadie mejor que tu para explicarle como son los anuncios de sartenes!

sagitario -

sabes que a pesar de todo no estas solo. Todos pasamos momentos en los que no queremos salir de nuestra madriguera porque pensamos que fuera no hay nada,... ni nadie. Pero por suerte al final vemos que no es asi, que no todo es tan malo que aparenta en un principio. Sal de esa maldita madriguera y llamame pa salir de fiesta, que tengo ganas,q yo no te fallo ni dejare que me falles. Besos cariño