Trapos sucios en la cocina

Noto que vienes y no quiero que me veas así. No, así no. Un hijo no debería ver nunca así a su madre. No consigo moverme. Tendría que limpiarme y tendría que limpiar todo esto. No puedes ver la cocina así.
Tengo frío, cada vez más frío. Ahí estás, por fin has llegado. ¿Por qué has venido? No me tenías que ver así, tirada en el suelo. Por favor, no mires, no llores. Lo que ves no es sangre hijo mío. Es mi amor por ti que ahora se me escapa por el pecho. ¿Qué va a ser ahora de ti? No estaré para levantarte y ver tus sonrisas todas las mañanas. No estaré para cuidarte. No estaré para quererte. No llores por favor. ¿Por qué tienes que estar en medio de todo esto? Vete de aquí, rehaz tu vida, olvíida esta imagen. Olvída a tu padre, olvídame a mi si te hace falta para ser feliz. Solo quiero que seas feliz. Solo quiero que te dejen vivir.
¿Quién más se acerca? ¡No quiero que nadie más me vea! Ah, es tu amigo. Cuida de mi niño por favor. No dejes que ese cabrón se lo lleve consigo. Recuérdale cada día lo mucho que le he querido. Te pido que le apoyes, tu que siempre le has entendido bien, ahora que le vendrán momentos bajos y de dudas.
Ahora me voy, no quiero irme pero cada vez os veo más lejos. Ya está, ya no estoy.
2 comentarios
hatie -
Creo que a veces la gente sobrevalora al ser humano y se olvida de sus instintos primarios como animal.
lokura -