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Mi otro yo

Mi otro yo

Después de mucho tiempo revisito mis escritos. De lo más hondo de mi cerebro recupero algo que he escuchado varias veces pero que sólo ahora he asimilado: El cuerpo humano renueva todas sus células cada 10 años. No me reconozco en mis textos. Puede que ya no sea una naranja rica en zumo... puede que ahora sea un mango, una papaya o incluso un tomate o un pimiento.

Lo único que continúo teniendo en común con mi yo anterior es que sigo sin saber quién soy. Lo único que he sacado en claro en este tiempo es que en realidad no debería importar demasiado mientras sepa qué quiero.

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De Vuelta

De Vuelta

Con la mirada clabada en la pared los segundos se sucedían uno tras otro. Se sabía de memoria cada uno de los intrincados mosaicos que su cabeza podía formar a partir del dibujo del empapelado. Así se sentía seguro. Su meta era llegar al próximo minuto de vida sin sobresaltos y este era su modo. Se quedaba estático. Encerrado en si mismo. Quieto en un mundo que él mismo se sabía aburrido pero al fin y al cabo a salvo. "Soy como una espora latente, que se preparen cuando salga" se decía de vez en cuando. Después se seguían sucediendo los segundos. Y se seguían sucediendo las proyecciones en esa especie de salvapantallas que era la pared, su pared. 

En los pocos momentos de lucidez que disfrutaba se planteaba como salir al exteior y, para ello, veía necesario encontrar el punto de origen. En realidad ya no sabía como había llegado a esa situación. Buscaba en su interior y solo conseguía recordar su vida anterior, pero no la causa de ese maldito encierro en el que se veía inmerso, contradictoria y condenadamente a gusto. 

Por contra, en los momentos en los que le asaltaban las ideas más extremas y macabras para romper la espiral de inacción, un extraño pero potente instinto de supervivencia emergía de lo más profundo de su ser. "Soy como una espora latente, que se preparen cuando salga" se continuaba diciendo. Y así pasaban los segundos, las horas, los días los meses...

 ¿Que se preparara quien? Y ¿para qué? Eran preguntas que se hacía frecuentemente. No lograba recordar y la sensación le quemaba las entrañas.

Un momento cualquiera, en el que la pared mostraba un tono amarillento de atardecer concreto, dejo de ser un momento cualquiera en el instante en que un sonido potente estridente y corto irrumpió en el hasta entonces hermético habitáculo. Mientras se conseguía recuperar del sobresalto que había sufrido se preguntaba "¿Qué ha sido eso?" Recordaba que anteriormente ese sonido le había sido familiar pero no sabía ni cuanto tiempo hacía de eso ni con qué relacionarlo. Lo que sí sabía era que para averiguarlo solo tenía dejar de mirar su pared. Dejar su insignificante mundo. Afrontar no sabía bien qué miedos moviéndose para aceptar nuevos riesgos. Definitivamente estaba aterrado ante la idea.

Ahora podía escuchar su respiración entrecortada. Y por la falta de costumbre le costó saber que ese ruido era eso, su propia respiración. Oyó también los latidos del bombeo de su corazón. Empezaba a ser consciente de sí mismo. Idea que también le aterraba por simple falta de costumbre. Cuando después de unos minutos que bien pudieron haber sido horas fue consciente de la totalidad de su cuerpo se produjo algo tan contidiano para el resto de la humanidad como asombroso para él. Notó un picor intenso en la pierna e intuitivamente dejo de mirar la pared para concentrarse en su rodilla que ahora le escocía. Se le volvió a acelerar el pulso al entender que había roto con la eterna espiral y la amalgama de emociones, sensaciones y percepciones le tenían aturdido. Se sentía sobrepasado, conmocionado. Pero, de un modo que solo él podía comprender, feliz.

Ya que estaba no se podía dejar llevar por la autocomplacencia de lo conseguido y decidió mirar a su alrededor. Para desconcierto suyo no le era familiar nada de lo que veía. Y se volvió a preguntar "¿Cuanto tiempo llevo aqui? ¿Cuanto tiempo he perdido aquí? ¿Dónde estoy?"

(Continuará) 

Aire

Aire

Hoy quiero desaparecer. No quiero ser nada.
Quiero despojarme de mi para no ser.
Es insoportable estar aquí dentro, comprimido, sin aire.
Y quiero convertirme en eso, en aire.
En el aire que no tengo.
Para evaporarme, para ser definitivamente el vacío que siento en las entrañas.

Películas en Blanco y Negro

Películas en Blanco y Negro

Como todas las bonitas historias acabó con un fundido a negro...despues un lapso de oscuridad, un lapso de una nada que no recordaba a nada...todo, se supone que para empezar otra vez. Tengo ganas.

Calma expirada

Calma expirada

¿Por qué hace prácticamente un año que no escribo? Se preguntaba la naranja que rebosaba de zumo dulce y vitaminado....En ese preciso instante comprendió lo que muchos antes ya habían comprendido...quizá la inspiración surge de momentos de inquietud y malestar...momentos en que uno se hace muchas preguntas sin respuesta que abren un mundo de pensamientos revolucionados y de imaginación que no serían posibles en un estado de relajación o calma. ¿Se habrá acabado la última vuelta de la montaña rusa? ¿Estaré volando siempre cada vez más alto? ¿Nunca más bajaré? Se habrán acabado por esto mi creatividad? ¿QUé haré a partir de ahora?...Se dio cuenta que la respuesta era simplemente disfrutarlo, nada es eterno. 

Pocherías

Soy una naranja ahora rica en zumo, dulce, con ganas de tener ganas, feliz al fin y al cabo. Pero como todos los frutos se que llegará el momento en que enpochezca y caiga del árbol. No me importará siempre que sea la persona indicada quien me recoja del suelo y me beba.

Dudas en el lodo

Dudas en el lodo

Hay veces en las que uno al caminar haciendo camino al andar, como decía aquel... sin saber cómo, se encuentra rodeado de una materia densa, viscosa, oscura, con una textura agradablemente desagradable. Sabe uno que cualquier paso en falso le puede hacer resbalar y caer. Sabe uno que cuando caiga le costará levantarse debido a la dicha viscosidad del material. Mira a su alrededor y llega el momento de las dudas, de escoger. Momento de enfrentarse con uno mismo más que con el ambiente hostil que le rodea. En ese momento uno se hace preguntas: ¿En qué momento se da cuenta uno de que ya está inmerso en el lodazal? ¿Es ya tarde cuando el lodo le llega a la suela de los zapatos? ?Cuando éste llega a las rodillas...? ¿Cuándo es tarde? ¿Cuándo se es más cobarde? ¿Cuando uno decide dar marcha atrás para salir de él...? ¿O, viendo la distancia ya recorrida, decidiendo no rectificar y seguir caminando esperando un final que no se divisa? ¿Importa más a caso la cobardía que la supervivencia? ¿Existe una elección correcta? Y, en caso de ser correcta....¿Para quién lo es?

De vuelta

De vuelta

El caracol recogió su casa, la metió otra vez en la concha y volvió cabizbajo a su patio de naranjos...

La ventaja de ser miope

A veces a los miopes nos gusta ir sin gafas. Las lentes hacen que nuestros pies toquen el suelo. Que sepan por dónde pisan. Nos dan la seguridad de ver el camino marcado y no perdernos. Hacen que reconozcamos a la gente por sus rostros en vez de guiarnos solo por su forma y su voz.

Pero hay momentos en los que, en general, miopes y no miopes, sentimos el deseo de no tocar con los pies en el suelo. Tenemos ganas de imaginar, de embaucarnos a nosotros mismos, de no reconocer lo que tenemos delante. Ahí es donde los miopes cogemos ventaja. Tenemos el arma de quitarnos las lentes que hace unos instantes nos daban tanta seguridad y nos eran tan útiles. Eso nos permite ver otra realidad, más difuminada, difusa...Podemos no ver aquello que no queramos ver, así como creer que vemos realmente aquello que queremos ver. Nos permite ser más libres al fin y al cabo. (inacabado)

Fábula de la araña y la mariposa

Fábula de la araña y la mariposa

Serena es la araña que teje sus redes con paciencia. No importa el tiempo que tarde, no importa lo que le cueste hacerlas, sabe que la recompensa está asegurada. Redes simétricas y harmónicas por todos sus costados. La araña serena siempre está al acecho, pero es un acecho pasivo, imperceptible. Escondida espera, con la actitud de no importarle demasiado, a que sean ellos los que vengan a buscar su "fatal" destino. Ahí, en su malla, es donde atrapa dulcemente a sus víctimas encandilándolas con las gotas de agua que deja en forma de perlas el rocío de la mañana.

Y ahí va la inocente mariposa que revolotea sin un rumbo fijo aparente. Ve a lo lejos una extraña estructura de una belleza para ella desconocida hasta ahora. Coqueta como es, lo único que aprecia es su propia belleza. No es que desprecie lo que no tenga una intención estética. Simplemente no lo reconoce, lo ningunea, no existe para ella. Los reflejos de las gotas de agua suspendidas en el aire la tienen hipnotizada, y de golpe, se ve a sí misma tomando una dirección concreta y batiendo sus alas con una fuerza y una impulsividad que considera impropias de un ser tan delicado y refinado como lo es ella. Pero es que por fin ha encontrado algo digno de su hermosura. Por fin ha encontrado un objetivo, y este no es otro que la determinación de llegar y fundirse con esos reflejos para ser todavía más bella si cabe.

Cegada ante tal demostración de exquisitez queda atrapada en el mismo centro de la red. No se puede mover pero no le importa. Nunca había estado rodeada de tanta belleza y eso la conmueve. Cuando ve aparecer colgada de un fino hilo de seda a la serena araña saliendo parsimoniosa de su escondite, comprende su fatal destino aunque no le importa. Ya nadie le podrá quitar su momento de gloria. Ya nadie le arrebatará el momento en el que las gotas que contenían el arcoiris entero se fundieron con sus alas. Momento en que sintió conseguir la perfección. Momento en el que sintió alcanzar por fin la paz y diferenciarse para siempre del resto de la mundana naturaleza. La araña a su vez se dispone, con la lentitud y meticulosidad que merece todo ritual, a darse un festín a costa de la arrogancia y la frivolidad de otra inocente más.

Vente pa limón

Vente pa limón

Conduzco con ojos llorosos. Tengo la sensación de que únicamente llueve en mi coche, tanto dentro como fuera de él pero solo en el espacio que ocupa mi coche. Me rindo a la dirección hacia la que me lleva el volante que ahora parece que haya tomado vida propia. Cuando vuelvo en mi, me encuentro en un aparcamiento de arena con un geriátrico detrás mío, no es allí donde voy en realidad. Camino unos pasos, aprieto el botón del interfono y me abres. Ves mi cara, pensativa, ojerosa, demacrada al fin y al cabo. Me abrazas. Y ahí estás, sentada (no del revés), mirando como tus manos rompen cualquier trozo de algo que te sirve de escudo para soportar lo que soportas sin hacer preguntas, sin pedir más explicaciones que las pocas que te doy. Y yo me desahogo en tus hombros que creo se ofrecen gustosos "...mañana puede que me pase a verte un rato...". Frase que te he dicho bastante útlimamente y motivo por el que te doy las gracias. Hablo y escuchas, eso es todo lo que espero y estoy orgulloso de ti por estar dispuesta a hacerlo. No quiero crearte ninguna responsabilidad con lo que te voy a decir pero lo que quería expresar mínimamente con este post es que estos días te has convertido en mi refugio, mi Limón particular. Caverna confortable donde he tenido tiempo para pensar y sobretodo desconectar.En fin que no puedo pedir más. Que esto es una amiga y me alegro de haberla encontrado. Gracias.

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Condicionados

Condicionados

Inestabilidad, rabia, dudas, impotencia, malestar, apoyos invisibles a la par que inservibles, cargas inevitables, bocas que se calientan a base de leche agria, más impotencia, círculos viciosos, desahogos, lágrimas, más dudas, ceniceros que rebosan, silencios, tensión, problemas...

...no sé qué hacer para verte feliz, quisiera dar un mundo y no puedo empezar ni por una brizna de hierba.

La mujer cósmica

La mujer cósmica

La mujer cósmica lo ve todo con la seguridad de estar por encima del resto.
La mujer cósmica es discreta, silenciosa y pausada.
La mujer cósmica es reflexiva, serena...
El hecho de verlo todo con la distancia que le da el estar en el espacio hace que tenga una perspectiva de las cosas distinta a la vez que objetiva.

Muchos podrán pensar que se trata de una mujer fría metódica y calculadora pero nada más lejos de la realidad. Si está en el espacio es porque sabe que ahí, tan lejos, difícilmente nada la podrá dañar.

La mujer cósmica es como un cometa. Su corazón helado, en realidad no cesa de combustionar en busca de la dirección correcta y cuando los demás percibimos su rastro, su cola, ella ya está unos kilómetros más adelante...siempre en busca, como he dicho antes, de la dirección correcta. Y orbita y orbita en torno a nosotros siempre atenta y dispuesta a ayudarnos en el momento en que necesitemos su sabio consejo.

Sueño entre teclas

Sueño entre teclas

....Y estoy en la cama en ese estado en el que no sabes si estás durmiendo realmente o estás más despierto que nunca...y mientras mis ojos me van transportando a ese otro mundo oigo el tintineo de las teclas cuando escribes. Imagino. Imagino que estás tejiendo sabiamente las historias de los sueños que ahora tendré. Y con ese picar de las teclas mi mente va quedadndo poco a poco en blanco. No se tú pero estoy agusto aquí.

Botella a medias

Botella a medias

Cerrado ya el día la luna supervisa nuestra conversación en el pequeño refugio improvisado que hemos encontrado. Sentados hombro con hombro, intentas levantar mi escasa moral e intentas relativizar mis miedos un tanto infantiles...- No me gusto...a veces parezco gilipollas- te digo...- Pues te cambias- me contestas...y es que las cosas son mucho más simples de como las quiero ver, las soluciones están mucho más al alcance de la mano de lo que parece.

Ahora te digo que tienes razón. ¿Qué más da que hoy esté bien o mal si mañana saldrá el sol igualmente? Todo son ciclos, hoy estás abajo y mañana arriba...
Síes y noes, pros y contras, balanza que quiere equilibrarse con pesos y contrapesos. Miedos dominantes y miedos dominados...esté la botella medio llena o medio vacía lo importante es beber lo que hay y disfrutar lo que queda...

Fumando espero...

Fumando espero...

Parejas que se hablan al oído sentadas en los taburetes, grupos que se ríen de lo que seguramente serán las anécdotas del día, el camarero del bar que va y viene y en un extremo del local yo. Mis dedos percuten la barra del bar de madera persiguiendo el ritmo de la música que suena. Miro el reloj, “ya debería haber llegado...encenderé un cigarro"...y me sumerjo en una nube de humo espeso entre el resto de nubes de humo que conforman la atmósfera del bar. Dirijo la vista intermitentemente a la puerta pero nada, no aparece, hoy tocará esperar. El cigarro consume en los pulmones las píldoras de paciencia que cada trago de cerveza me proporciona.

Dos cigarros más tarde…

¡Hombre! ¡Parece que llega! A ver si me ve…sí, me ha visto. Ahí viene….no, no viene. Se ha parado a saludar. . ¿Quienes serán esos que abraza tan efusivamente? Vale, ahora parece que sí que viene. Tengo ganas de contarle y que me cuente…no, todavía no viene. Ha avanzado un paso y ahora se ha encontrado con una que no debe ser muy amiga a juzgar por sus caras. ¿A dónde va ahora? ¿Pero existe alguien que conozca a tanta gente a la vez? ¿Cómo se puede acordar de todos? Ahora sí, ya viene.

-¡Hola guapa!
-Hola. Que dius? Espera.

Y mira hacia otro lado. Se levanta del taburete y se va a saludar a no se quien más. Me giro. Vuelvo a mirar mi botella que ya está casi vacía. Le pido otra al camarero. Me enciendo otro cigarro…si quería esperar, hoy dos tazas.

Medio cigarro después…

¿Qué le quería contar? ¡Ya no me acuerdo! Vuelve armada con una de sus sonrisas en la cara..

-Qué dius?
- Nada, aquí…esperándote

La astilla que quedó pendiente de un teléfono móvil

La astilla que quedó pendiente de un teléfono móvil

Entré por la puerta. Mesas, ordenadores, sillas,gente, griterío...y entre todos ellos la silla vacía que luego ocuparías tú y que, en un primer momento, a pesar de estar vacía, ya me llamó la atención. Me senté con una mujer. Ella trabajaba y yo me fijaba en lo que hacía. Pronto iban a llegar las 10 de la mañana y mi estómago me decía que algo iba a pasar. Mi cabeza no entendía ese nerviosismo. Minutos que se me hicieron muy lentos. Recuerdo que miré el reloj. Levanté la vista a través de la mampara y tu saludo alegre y tu buen humor entraron en la sala. Llevabas un pañuelo blanco que te envolvía la cabeza, recogiéndote el pelo y dejando al descubierto tus delicadas facciones. Viniste a saludar, y a la misma velocidad a la que te acercabas mi cara se iba poniendo cada vez más y más roja. Saludé como buenamente pude entre tartamudeos, con la sonrisa y los ojos de té chino que tenía ante mi no sabía si tenía que decir un sugerente "hola, me llamo zumo" o lanzarme a tus labios sin mediar palabra. Como ya he dicho, no supe hacer ni una cosa ni la otra, solo tartamudeos, pero creo que te diste por satisfecha.

Unos dos meses después después me vi en tu coche, en un aparcamiento de collserola totalmente furtivo para nosotros dos. No decíamos nada, eran nuestras almas las que se hablaban, las que se tocaban,las que se besaban. Y justo en ese momento de bendita enagenación mental cometí un error que he tardado mucho tiempo en perdonarme. Sonó mi teléfono. No lo quería escuchar pero el timbre era insistente. Yo lo dejaba sonar pero no se callaba. Lo tenía en el bolsillo del pantalón. Y si hasta ese momento solo nos separaban unos pliegues de ropa que de un momento a otro parecía que fuesen a desaparecer, con ese sonido tan repetitivo como insoportable empezaron a separarnos, por mi parte el miedo y creo que por la tuya un sentimiento de culpabilidad. Tomé la peor decisión. Saqué el teléfono y descolgué. Tal y como esperaba era mi padre preguntando el "oportuno": "¿Dónde estás a estas horas? ¿Piensas venir a cenar?" Le contesté que no tan rápido como pude. Todavía tenía el sabor de tus labios en los míos y necesitaba más pero, al colgar, tu ya no estabas encima mío, estabas seria, estabas con las manos al volante llevándome a casa.

Alea jacta est

Alea jacta est

Y ya he vuelto, y me encuentro de frente con una vida nueva, con casa nueva, con trabajo nuevo, con grupo nuevo, todos esperándome para que los estrene. Mis inseguridades me dicen que no saben si estaré a la altura. Yo les respondo que serán ellas las que no estarán a la altura esta vez. Eso espero al menos...

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663 km

663 km

663 km que necesito hacer. Esa es la distancia que me separa de mi particular refugio. Lugar de paz y reflexión casi monacal. Y me esperan 5 días para dedicarlos enteros a reflexionar y mentalizarme para la nueva vida que me espera a la vuelta. Porque como le pasaba a Don Quijote, aunque uno continue con la misma vida, cada vuelta es distinta... y los cambios que ya se estaban produciendo tan lenta e imperceptiblemente, con la distancia, cogen por fin una forma reconocible.

1 de mayo

1 de mayo

¿Qué mejor que celebrar el día del trabajador trabajando? Pues esa es mi historia. Me cago en la patronal. Saludos camaradas

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