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zumodenaranja

clases de guitarra y líos mentales

Fumando espero...

Fumando espero... Parejas que se hablan al oído sentadas en los taburetes, grupos que se ríen de lo que seguramente serán las anécdotas del día, el camarero del bar que va y viene y en un extremo del local yo. Mis dedos percuten la barra del bar de madera persiguiendo el ritmo de la música que suena. Miro el reloj, “ya debería haber llegado...encenderé un cigarro"...y me sumerjo en una nube de humo espeso entre el resto de nubes de humo que conforman la atmósfera del bar. Dirijo la vista intermitentemente a la puerta pero nada, no aparece, hoy tocará esperar. El cigarro consume en los pulmones las píldoras de paciencia que cada trago de cerveza me proporciona.

Dos cigarros más tarde…

¡Hombre! ¡Parece que llega! A ver si me ve…sí, me ha visto. Ahí viene….no, no viene. Se ha parado a saludar. . ¿Quienes serán esos que abraza tan efusivamente? Vale, ahora parece que sí que viene. Tengo ganas de contarle y que me cuente…no, todavía no viene. Ha avanzado un paso y ahora se ha encontrado con una que no debe ser muy amiga a juzgar por sus caras. ¿A dónde va ahora? ¿Pero existe alguien que conozca a tanta gente a la vez? ¿Cómo se puede acordar de todos? Ahora sí, ya viene.

-¡Hola guapa!
-Hola. Que dius? Espera.

Y mira hacia otro lado. Se levanta del taburete y se va a saludar a no se quien más. Me giro. Vuelvo a mirar mi botella que ya está casi vacía. Le pido otra al camarero. Me enciendo otro cigarro…si quería esperar, hoy dos tazas.

Medio cigarro después…

¿Qué le quería contar? ¡Ya no me acuerdo! Vuelve armada con una de sus sonrisas en la cara..

-Qué dius?
- Nada, aquí…esperándote
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clases de guitarra y líos mentales

clases de guitarra y líos mentales A veces la sinceridad puede llegar a ofender, a cambiar las cosas, a crear malos rollos. Espero que después de este post esto no ocurra por que me voy a arriesgar a ser sincero. Eso sí, te ruego que, si por lo que sea te cabreas al empezar a leerlo, lo acabes por favor.

Te conocí cuando, después de mucho tiempo, volví al bar de siempre. Tu servías y cantabas fito porque te gustaba cantar fito. Yo bebía con un colega y cantaba fito porque veía que te gustaba cantar fito. Quería que me oyeras y no me oías. Así que me puse a intentar llamar la atención de la única manera que sé llamar la atención. Me puse a simular que tocaba la batería de ese tema, es raro pero yo soy así. Me echaste un par de miradas y me di por satisfecho mientras le iba diciendo a mi amigo: Joder tio, ¡¡esa camarera es preciosa!! (comentario que estoy seguro que habrán dicho mil veces de ti en ese mismo bar y en muchos otros, pero ese es otro tema). Nos fuimos del bar y a la salida me cagué en todos mis muertos por no haber dejado nada de propina...Desde ese día estuve unas semanas buscando cualquier excusa para volver al bar aunque sin éxito hasta que un día, por fin, volví allí con mi hermana. La escena se repitió: misma canción y tu canctabas, misma canción y yo cantaba...esta vez sí que me oíste. El problema fue cuando te acercaste y me dijiste que te gustaba como cantaba. Toda la seguridad que intenté acumular esos días se desmorono tal y como pronunciaste la primera palabra. Me quedé embobado mirando esos ojos bonitos que tienes. Solo supe quedarme con cara de tonto y decirte que tenía un grupo y no se qué chorradas mas...en definitiva, nada que diera pie a más conversación. Te volviste y, como es natural ya que estabas trabajando, te pusiste a servir a unos clientes que acababan de llegar. Pensé que debían estar muertos y menté a toda su familia en silencio. Cuando mi hermana se cansó de estar en el bar nos fuimos.Salí de allí blanco pero contento...después de todo había conseguido hablar contigo. Otra vez, me acordé de que no había dejado nada de propina, ¡mierda!. A la tercera va la vencida y a la tercera me lo tengo que montar de alguna manera para quedar con ella, pensaba los días siguientes. Efectivamente volví unos días mas tarde, esta vez con mi hermana y una muy buena amiga del curro. Después de estar pinchando un rato al propietario del bar, me dijo que la camarera en cuestión, es decir tú, tenía una guitarra pero que no sabía tocarla y quería un profesor. No cabía en mi de felicidad a la vez que de nervios... Te imaginaba con una guitarra entre los brazos y a mi sentado muy cerquita tuyo cogiéndote de la mano para enseñarte a hacer tu primer acorde. ¡Te iba a desvirgar musicalmente hablando! Me acerqué a la barra. Me armé los pulmones de valor y me propuse como profesor, siempre mirándote a los ojos a ver si los tuyos me decían algo..."Tengo el radar desafinado" pensé para mi, no vi nada en ellos. Aceptaste, buf, demasiado para mi...

Fase 1: enagenación mental

Yo era feliz pensando que el hecho de que aceptaras mi propuesta de darte clases significaba muchas cosas más. Desde un polvo hasta el ser la madre de mis hijos, qué se yo... mi capacidad para fantasear siempre ha sido bastante grande. Me desanimé un poco al ver que costaba tanto quedar contigo para darte una clase. De todas formas insistí y obtuve mi primera clase como profesor de guitarra. Lo tenía todo pensado calculado y estudiado. La primera clase tantearía el terreno pero no haría nada más. Lento pero seguro, a la par que elegante. Suponía que en la segunda o tercera clase entraría a matar. Aunque hubiera la guitarra de por medio daba igual, la iba a romper si hacía falta para besarte. Llegó la primera clase, como siempre me rajé y me sorprendiste. Para mi, pasaste de ser una camarera enrollada y guapísima a ser una tía con inquietudes literarias y mas guapísima todavía. Me encantó y descolocó muchísimo. La segunda y tercera clase te fui conociendo más y a medida que me explicabas más de ti menos convencido estaba de que quisieras estar conmigo. Pero yo seguía ahí, enajenado y embobado por esos ojos oscuros y profundos.

Fase 2: bienvenido a la tierra

Todo iba despacio pero todavía me quedaban esperanzas. Seguía habiendo buen rollo y me resignaba a creer que no querías nada conmigo. Conseguí tu mail y hablando contigo en el messenger iba conociendo más y más tu lokura. Me atrapabas con cada frase. Una noche que no tenía pensado hacer nada me propusiste ir a tomar algo por la noche. Dada mi fértil imaginación pensaba que lo de la copa era un pretexto y a la vez un preámbulo de lo que tenía que venir después (los tíos somos así de simples). Pensaba eso incluso cuando me dijiste que vendrías con tu amiga, me engañaba creyendo que era un arma de defensa. Que la amiga era una excusa para salvarte las espaldas de tus propios miedos. Pensaba que quizas no existía tal amiga. Mi sorpresa fue cuando llegué al sitio donde nos habíamos citado y comrpobé que lo de la amiga era real, y no solo era real sino que hablábais entre vostras, os reíais entre vosotras y yo estaba ahí sin saber qué decir, yo no pintaba nada y eso no pintaba nada bien. Pero yo me seguía engañando. Otra noche me invitaste a regañadientes a ver una película en tu casa. Volví a caer en mi paranoia. Tu amiga estaba otra vez allí, lo siento por lau pero esos días la odiaba. Supongo que también la odiaba porque creía que ella me veía más el plumero ;) En fin, que vimos la MIERDA de película que llevé y estuvimos hablando toda la noche. Allí me di cuenta de que no te gustaba pero lo más importante para los dos es que me di cuenta de que ni me gustabas realmente ni me convenías, lo siento es así. Demasiados problemas para mi corazón novato. Eso sí cada vez más me parecías una tía de puta madre. Salí de allí con una extraña mezcla de decepción por haber perdido una posible relación pero muy contento (y no sabes cuanto) por haber conocido a la verdadera tú.

Fase 3: amics per sempre lailolailolailolaaaaaaaaaai

Na, que desde entonces...ya te lo he dicho muchas veces, me alegras el día cada vez que te veo en el messenger o quedamos. Que creo que eres una tía cojonuda. Que me gusta tu punto de lokura. Que me gusta como escribes. Que me gusta como tratas a los colegas (me incluyo). Que me has entrado muy dentro. Supongo que me sigues gustando, de otra manera claro. Que te quiero mucho y que espero que sigamos siendo colegas mucho mucho mucho tiempo. Un besazo asíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii de grande se merece la loka más cuerda de todas las que he conocido. :*

Pd: Espero que encuentres al acróbata que sepa caminar por tu corazón equilibrista de una vez por todas. Mientrastanto estaré ahí por si hay que hacer de red pa que la caída sea lo menos dura posible.
Pd2: No se bailar salsa!!! tampoco lo pretendo!!!! no más mojito por favooooor!!!! jajajajajajajajjajajajajajajajajajajjaja
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